Estamos ante una nueva generación de niñ@s, con características propias que la diferencian de las anteriores. Sin embargo, no debemos olvidar que cada niñ@ es un ser único, con un potencial propio que a su vez lo diferencia de los demás. Por eso, tenemos que ver al niñ@, tenemos que mirarle en su individualidad. Y simultáneamente escucharle como representante que es de un cambio generacional, como parte de una nueva generación que trasciende y mejora la generación actual, como portador de una nueva sabiduría.
Si empezamos a verlos y a escucharlos, podremos acompañarlos y facilitarles el desarrollo y aplicación de sus dones y talentos. Entonces, entre todos estaremos participando en la creación de una nueva humanidad, una humanidad enriquecida con las aportaciones de esta nueva generación.
Nos encontramos en un momento delicado, donde es difícil conciliar infancia, sistema educativo, sistema sanitario y sistema familiar. Parece que cada una de estas áreas ha tomado una dirección propia, sin tener en cuenta a los demás. Ahora es el momento de acercarlas, de adecuar la enseñanza a las nuevas características de esta generación, de evolucionar como familia y buscar nuevas maneras de relacionarnos, para poder proporcionar el apoyo, el amor y el acompañamiento adecuado a estos niños. Con este acercamiento, con esta re-unión entre infancia, escuela, sanidad y familia estaremos garantizando no solo nuestra supervivencia como humanidad, sino también nuestra evolución y crecimiento como seres humanos co-creadores de nuestra realidad.
Es urgente cambiar nuestra visión del ser humano, para ampliarla y a la vez aplicarla a nuestra manera de acercarnos a l@s niñ@s. Es esto lo que las niñas y niños de hoy en día están reclamando. Ya no podemos ir con ideas preconcebidas de “cómo tienen que ser las cosas”; si es así nos estaremos perdiendo todo lo que ellos nos pueden aportar. Ahora es necesario estar receptivos a “nuevas maneras”, a “nuevos códigos y patrones” para aprender CON l@s niñ@s, para construir CONJUNTAMENTE la nueva realidad. Ya no sirven las imposiciones, los autoritarismos, ell@s están cansados de decírnoslo y de mostrárnoslo. Y como esto, muchas otras cosas más. Cada conflicto, cada dificultad que tenemos con l@s niñ@s, es un espacio en el que todavía tenemos que evolucionar, donde todavía tenemos muchas cosas por aprender. Pero lo primero es empezar a mirarles con respeto, con apertura, como un aprendiz al que la vida le pone delante un maestr@ de pequeña estatura, de corta edad, pero de gran sabiduría.
Artículo : Caracerísticas de la nueva generación