Meritxell Masachs Serra es licenciada en Psicología (colegiada 7963), psicóloga transpersonal, terapeuta floral y terapeuta en técnica Tomatis, miembro de ALTOM (Asociación Española de Alumnos del Dr.Tomatis). Es también master en Psicología del deporte en la especialidad de actividad física y salud.
Ha ampliado su formación con figuras como A.Mindell (psicoterapia orientada al proceso), W.Riso (terapia cognitiva y dependencia afectiva), J.Vervoort (formación continua en audiopsicofonología), E.Grecco y J.Barnard (formación continua en terapia floral), A.Jodorowsky (psicogenealogía y psicomagia), M.Arrieta (medicina cuántica), entre otros.
Sobre la dimensión transpersonal:
En 1995, a raíz de un despertar espiritual, inició con conciencia el viaje a las dimensiones más transpersonales y empezó a estudiar diversas técnicas de búsqueda interior, de crecimiento personal y de desarrollo espiritual.
Con el propio despertar espiritual nació el interés por los diferentes acercamientos geoculturales a la espiritualidad, a la vida y a la consciencia. Comenzó a investigar en este tema a través del estudio, la experiencia y los viajes, para rescatar aquellos principios universales que potencian y facilitan nuestra evolución como humanidad. Empezó a introducirlos en la práctica clínica, en los grupos y en los cursos con muy buenos resultados.
Hoy en día, la dimensión transpersonal constituye el eje principal alrededor del cual se agrupan los contenidos de los cursos, talleres y actividades que diseña.
Sobre los grupos, el género, las polaridades y la danza:
En 1991 empezó a trabajar con temas de género y mujeres, en campos tan diversos como la investigación, la formación, la inmigración, la orientación ocupacional, la cooperación para el desarrollo, la terapéutica, etc.
En 1993 empezó a dinamizar, a conducir de grupos y a diseñar actividades formativas. Muchos de estos grupos incorporaban una perspectiva de género.
Trabajó intensa y activamente en temas de género hasta el 2005. Entonces el interés por el género se transformó en interés por las polaridades y más tarde en interés por el lugar de encuentro de las polaridades, lugar donde -más allá del género- devenimos Seres Humanos, libres, co-creadores de la propia realidad y del mundo en que vivimos.
El vínculo con la danza fue retomado en 1996, esta vez con una orientación terapéutica. Poco después, descubrió la danza oriental. La danza la ayudó a canalizar y también a catalizar parte de las experiencias de su viaje interior en conexión con la dimensión transpersonal. Como resultado, al cabo de unos años, empezó a impartir cursos de crecimiento personal donde utilizaba la danza oriental como una herramienta de búsqueda interior, que posibilitaba, además, el desarrollo y la armonización de la polaridad femenina. En estos cursos introdujo por primera vez el tema de los arquetipos. Tomaron forma y acabaron convirtiéndose en talleres con vida propia. Finalmente se independizaron de la danza oriental y llegaron al formato actual, que incorpora tanto la polaridad masculina como la femenina de la dimensión arquetípica.
Actualmente sigue vinculada al mundo de la danza, a un nivel puramente personal, vivenciando y extrayendo la sabiduría inherente en las danzas del mundo, como instrumento que son de expresión geocultural y de conexión con las dimensiones más transpersonales de la consciencia.