Meritxell Masachs Serra es licenciada en Psicología (colegiada 7963), psicóloga transpersonal, terapeuta floral y terapeuta en técnica Tomatis, miembro de ALTOM (Asociación Española de Alumnos del Dr.Tomatis). Es también master en Psicología del deporte en la especialidad de actividad física y salud.
Ha ampliado su formación con figuras como A.Mindell (psicoterapia orientada al proceso), W.Riso (terapia cognitiva y dependencia afectiva), J.Vervoort (formación continua en audiopsicofonología), E.Grecco y J.Barnard (formación continua en terapia floral), A.Jodorowsky (psicogenealogía y psicomagia), M.Arrieta (medicina cuántica), entre otros.
Con actividad profesional en el ámbito de la psicología desde 1990, en el 2000 abrió su propia consulta y más adelante fundó el Centro de Psicología SERCONSCIENCIA, que actualmente dirige.
Sobre la dimensión transpersonal:
En 1995, en medio de la selva guatemalteca, experimentó un despertar espiritual, inició con conciencia el viaje a las dimensiones más transpersonales y empezó a estudiar diversas técnicas de búsqueda interior, de crecimiento personal y de desarrollo espiritual.
Con el propio despertar espiritual nació el interés por los diferentes acercamientos a la espiritualidad, a la vida y a la consciencia. Comenzó a investigar este tema a través del estudio, la experiencia y los viajes, para rescatar aquellos principios universales que potencian y facilitan nuestra evolución como humanidad. Empezó a introducirlos en la práctica clínica, en los grupos y en los cursos con muy buenos resultados.
Respecto a los viajes, cabe resaltar algunos lugares y pueblos que han enriquecido y ampliado su visión transpersonal. Como los sabios indios kuna de Panamá. Los indígenas y retornados de Guatemala, establecidos en la selva, encima de antiguas pirámides mayas enterradas. Kurdistán turco en pleno conflicto (pero con el amor muy presente). Los primeros asentamientos cristianos donde todavía está vivo el arameo, en Turquía y Siria, cuna de civilizaciones. La cordillera del Karakorum en Pakistán con sus pueblos longevos y altas montañas. India del Norte con la espiritualidad de los Himalayas y el budismo en Bodhgaya. El animismo en Togo y Benin. Los Dogones en Mali y su relación con el universo. La República del Congo con su río y lagos sagrados ocultos en la selva. Vietnam, el resurgimiento y el culto a los ancestros. El Salvador en proceso de paz. Irán, Burkina Faso, Magreb, Etc. Ha vivido también en comunidades espirituales de Brasil y Escocia. Y ha conocido el mundo de las ecoaldeas.
Hoy en día, la dimensión transpersonal constituye el eje principal alrededor del cual se agrupan los contenidos de los cursos, talleres y actividades que diseña y realiza.
Sobre los grupos, el género, la danza y los arquetipos:
En 1991 empezó a trabajar con temas de género y mujeres, en campos tan diversos como la investigación, la formación, la inmigración, la orientación ocupacional, la cooperación para el desarrollo, la terapéutica, etc.
En 1993 empezó a dinamizar, a conducir grupos y a diseñar actividades formativas. Muchos de estos grupos incorporaban una perspectiva de género.
Trabajó intensa y activamente en temas de género hasta el 2005. Entonces el interés por el género se transformó en interés por las polaridades y más tarde en interés por el lugar de encuentro de las polaridades, donde -más allá del género- devenimos Seres Humanos, libres, co-creadores de la propia realidad y del mundo en que vivimos.
El vínculo con la danza fue retomado en 1996, esta vez con una orientación terapéutica. Poco después, descubrió la danza oriental. La danza la ayudó a canalizar y también a catalizar parte de las experiencias de su viaje interior en conexión con la dimensión transpersonal. Como resultado, al cabo de unos años, empezó a impartir cursos de crecimiento personal donde utilizaba la danza oriental como una herramienta de búsqueda interior, que posibilitaba, además, el desarrollo y la armonización de la polaridad femenina. En estos cursos introdujo por primera vez, en el 2002, el tema de los arquetipos. Tomaron forma y acabaron convirtiéndose en talleres con vida propia. Finalmente se independizaron de la danza oriental y llegaron al formato actual, que incorpora tanto la polaridad masculina como la femenina e integra, además, las dimensiones arquetípicas transpersonales.
Actualmente sigue vinculada al mundo de la danza, a un nivel puramente personal, vivenciando y extrayendo la sabiduría inherente en las danzas del mundo, como instrumento que son de expresión geocultural y de conexión con dimensiones transpersonales de la consciencia.